¿Cuándo es recomendable que nuestros mayores vayan a un Centro de Día?

Durante el verano es habitual pasar más tiempo en familia. Las vacaciones, las visitas o los días en una segunda residencia hacen que nuestros padres estén más acompañados y que nosotros podamos observar de cerca cómo se encuentran.
Cómo cuidar de nuestros mayores durante el verano

Llega el verano y, con él, el buen tiempo, las vacaciones y las reuniones familiares. Son meses para disfrutar del aire libre, descansar y compartir tiempo con quienes más queremos. Sin embargo, las altas temperaturas, los cambios de rutina o los desplazamientos a una segunda residencia pueden afectar especialmente a las personas mayores, que son más vulnerables al calor y suelen necesitar una mayor estabilidad en su día a día.
Cómo elegir una residencia para nuestros mayores

Tomar la decisión de ingresar a un familiar en una residencia de mayores es complicado y a menudo surgen dudas, sentimientos encontrados y numerosas preguntas sobre cuál es la mejor opción y sobre cómo podemos garantizar su bienestar y su calidad de vida.
Señales de alerta que pueden indicar deterioro cognitivo leve

A medida que las personas envejecen, es normal que aparezcan pequeños olvidos o despistes ocasionales. Sin embargo, en algunos casos estos cambios pueden ser más frecuentes o empezar a afectar al día a día.
Centro de día o residencia: ¿qué opción es mejor en cada caso?

Cuando una persona mayor comienza a necesitar apoyo en su día a día, es habitual que surja la duda sobre si ha llegado el momento de apuntarle a un centro de día o si debemos buscar una residencia en la que cuiden de él. Pero ¿qué opción es mejor?
Cómo saber si tus mayores necesitan más apoyo en su día a día

Es normal que, a medida que nuestros familiares envejecen, necesiten más ayuda. Sin embargo, a veces no nos damos cuenta de que ha llegado el momento de ayudarles más. Esto se debe a que los cambios se producen de forma gradual, lo que hace que se nos pasen desapercibidos.
Cómo prevenir la soledad de nuestros mayores

Conforme nos hacemos mayores la pérdida de seres queridos, los problemas de movilidad o la distancia con la familia pueden provocar que, poco a poco, nuestro día a día se vuelva más silencioso y solitario.