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Cómo elegir una residencia para nuestros mayores

Tomar la decisión de ingresar a un familiar en una residencia de mayores es complicado y a menudo surgen dudas, sentimientos encontrados y numerosas preguntas sobre cuál es la mejor opción y sobre cómo podemos garantizar su bienestar y su calidad de vida.

Además del tema económico y de la ubicación de la residencia, es fundamental valorar las necesidades reales de la persona mayor, el nivel de atención que requiere y cómo va a ser el entorno en el que va a desarrollar esta nueva etapa de su vida. Porque más allá del tipo de centro, lo verdaderamente importante es encontrar un lugar donde tus mayores reciban los cuidados que necesitan, mantengan su calidad de vida y continúen desarrollando relaciones, actividades y proyectos que den sentido a su día a día.

En España existen diferentes modalidades de residencias que permiten adaptarse a las circunstancias de cada persona.

Por un lado, encontramos las residencias públicas, gestionadas directamente por las administraciones públicas o mediante entidades concertadas. El acceso suele estar vinculado a la valoración de la dependencia de la persona mayor y a la disponibilidad de plazas.

También existen las residencias privadas, que ofrecen acceso directo a través de una contratación particular. En muchos casos, estas residencias permiten una incorporación más rápida y una mayor flexibilidad en la elección de servicios y modalidades de estancia.

Además, muchas comunidades autónomas cuentan con plazas concertadas, que combinan financiación pública y gestión privada, facilitando el acceso a recursos residenciales de calidad.

Uno de los aspectos que más preocupa a las familias es el coste económico de una residencia. Por eso es importante saber que las personas que tienen reconocido un grado de dependencia pueden acceder a diferentes prestaciones contempladas en la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia.

Entre ellas destaca la Prestación Económica Vinculada al Servicio (PEVS) de atención residencial. Esta ayuda económica está destinada a contribuir al pago de una plaza residencial cuando no existe disponibilidad de una plaza pública o concertada adecuada a las necesidades de la persona.

La cuantía de esta prestación depende de diversos factores como el grado de dependencia o la capacidad económica del beneficiario. Por eso es importante consultar con profesionales especializados que te puedan orientar en este proceso.

No todas las personas mayores tienen las mismas necesidades. Por eso, antes de elegir una residencia, conviene analizar su situación funcional y su nivel de autonomía.

Tradicionalmente, las residencias distinguen entre personas válidas, es decir, mayores que mantienen una elevada autonomía para realizar las actividades de la vida diaria, personas semiasistidas, que son aquellas que requieren apoyo puntual para realizar determinadas tareas y personas asistidas, personas que necesitan ayuda continuada y una supervisión más intensa debido a su condición física o mental.

Es importante que elijas un centro preparado para atender adecuadamente el nivel de dependencia de tu familiar.

Aunque la atención sanitaria y asistencial es un aspecto clave para cualquier residencia debes tener en cuenta que la calidad de vida de las personas mayores también depende de factores como la atención personalizada, el respeto a sus preferencias, la participación en actividades grupales, la estimulación cognitiva, las relaciones sociales o el mantenimiento de una vida activa.

Por ello, cuando visites una residencia, no te fijes sólo en las instalaciones, sino también en cómo es el ambiente, cómo interactúan los profesionales con los residentes y qué oportunidades existen para que tu familiar pueda participar en actividades que favorezcan su bienestar físico y emocional.

Sentirse acompañado, escuchado y valorado es tan importante como recibir una atención profesional adecuada.

En la Fundación San Cándido entendemos que cada persona es única y que una buena atención debe contemplar no solo sus necesidades físicas, sino también sus necesidades emocionales, sociales y afectivas.

Por eso apostamos por una atención cercana, profesional y humana, basada en el respeto, la participación y el acompañamiento. Creemos en la importancia de crear entornos donde las personas mayores puedan sentirse seguras, cuidadas y parte activa de una comunidad.