Y no hace falta convertirlo en una obligación ni llenar sus días de ejercicios. Leer el periódico, preparar una receta, jugar una partida de cartas o recordar juntos una historia familiar son actividades sencillas que ponen en funcionamiento diferentes capacidades cognitivas y que, además, pueden resultar muy gratificantes.
La clave está en encontrar actividades adaptadas a los gustos y capacidades de cada persona, que supongan un estímulo y, sobre todo, que les apetezca hacer.
En la Fundación San Cándido entendemos la estimulación cognitiva como una parte más del bienestar integral de las personas mayores. Por eso, a través de diferentes actividades buscamos mantener sus capacidades, favorecer su autonomía y, sobre todo, conseguir que continúen participando, aprendiendo y disfrutando. Pero desde casa también puedes contribuir a mantener su mente activa ya que muchas de las cosas que hacemos habitualmente, pueden convertirse en una oportunidad para estimular diferentes capacidades.
Aquí tienes algunas ideas sencillas que puedes poner en práctica fácilmente y que ayudarán a tus mayores a mantener una vida más activa:
Haz que lean y comenten sus lecturas
La lectura es una buena forma de mantener la mente activa. Un libro, una revista o el periódico permiten trabajar la atención, la comprensión y la memoria mientras disfrutamos de un rato de tranquilidad.
Puedes aprovechar también la lectura para comenzar conversaciones. Pregúntales qué opinan sobre una noticia, comenta con ellos una historia o habla sobre alguno de los temas que han leído. Esto añadirá a la lectura un componente de reflexión y comunicación que hará que la actividad sea todavía más enriquecedora.
Si tu padre o madre tiene problemas de visión, recuerda que los audiolibros pueden ser una buena alternativa para que disfruten de nuevas historias, estimulando su atención e imaginación.
Jugando también se estimula la memoria y la concentración
Las cartas, el dominó, el parchís, los puzles, los crucigramas o los sudokus son mucho más que una forma de pasar el tiempo: también son una herramienta infalible para ejercitar la memoria, la concentración o el razonamiento.
No necesitas buscar juegos especialmente diseñados para personas mayores. Cualquier juego que les guste y que podáis compartir puede ser una buena forma de mantener su mente activa y, al mismo tiempo, disfrutar de un rato juntos, lo que, además, mejorará su estado de ánimo.
El poder de los recuerdos
No hay nadie al que no le guste recordar los buenos tiempos. Por eso, mirar un álbum de fotos, escuchar canciones de su juventud o hablar sobre momentos importantes de su vida no sólo ayuda a tus mayores a mantener la mente activa, trabajar la memoria autobiográfica y el lenguaje, sino que favorece su autoestima y su estado emocional.
Pregúntales por las personas que aparecen en una fotografía, por cómo era el barrio cuando eran jóvenes, por sus primeros trabajos, por algún viaje o por las canciones que escuchaban. Hay infinidad de temas y momentos que les encantará recordar y compartir contigo.
Nunca es tarde para aprender algo nuevo
Empezar una manualidad, aprender una canción o interesarse por una nueva afición obliga al cerebro a enfrentarse a información diferente y supone un estímulo cognitivo. Lo importante es encontrar alguna actividad que les interese y les motive, y respetar su ritmo de aprendizaje.
Recuerda que el objetivo no es que aprendan deprisa ni que hagan algo perfecto, sino que disfruten del proceso. Por eso si detectas que una actividad les resulta demasiado complicada o les genera frustración es preferible dejarla y buscar otra alternativa, para no generarles estrés.
Cocinar y realizar tareas cotidianas
A veces buscamos actividades específicas para estimular la mente y nos olvidamos de que las pequeñas tareas domésticas también requieren poner en funcionamiento distintas capacidades.
Siempre que su situación personal lo permita, es importante que intentemos hacer que continúen encargándose por sí mismos de todo aquello que pueda realizar con seguridad. Ordenar, cuidar de las plantas, hacer la lista de la compra, cocinar, planchar… cualquier pequeña tarea puede convertirse en una forma sencilla de mantener activa la mente. Al realizarlas ponemos en marcha capacidades como la memoria, la atención, la planificación o la coordinación y, al mismo tiempo, favorecemos que nuestros mayores conserven su autonomía y se sientan útiles y capaces en su día a día.